martes, 9 de noviembre de 2010

REMOLCADOR TEJA Y FLOTA DE REMOLCADORES: Fue uno de los remolcadores a vapor de la Cía Naviera Haverbeck y Skalweit S.A. . Los remolcadores eran capaces de tirar 50 toneladas o más en faluchos o lanchones de madera, los que tenían capacidad para cargar 10, 20 y hasta 30 toneladas de carga(madera, trigo, harina, cereales, carbón, etc.). Se ubicaban frente al Islote Haverbeck, en los muelles de la Cía. Naviera, y navegaban con o sin convoy(lanchaje) a Corral, transportando y trayendo carga desde los Barcos Mercantes de la Naviera, surtos en la Bahía. Entre los tripulantes estaban: el Capitán, el Maquinista o Motorista, uno o dos marineros de a bordo y un cocinero(marinero). Los remolcadores eran sometidos a mantención o reparaciones periódicamente en los varaderos y maestranzas de la propia Cía. Naviera, frente al Islote Haverbeck, manteniéndose en buenas condiciones para la navegación y el cabotaje. Todos los tripulantes debían rendir exámenes de aprobación ante la Gobernación Marítima durante su desempeño, lo que les mantenía aptos para sus funciones y se les extendía un rol de matrícula y su respectiva libreta. Entre los remolcadores que componían la flota de la Cía. Naviera Haverbeck estaban: El "Teja ", el "Oriente ", el "Pelú ", el " Poderoso "(hundido en Talcahuano con el sunami del 27/02/2010) y el "Pampino "(ubicado en los muelles del Islote Haverbeck en la actualidad(10/11/2010), ambos navegando siempre en la bahía de Corral hasta los años 60. Además había remolcadores con máquinas a petróleo, tales como el "Gaviota", el "Puma"y el "Ensenada"(el más pequeño de todos). Los remolcadores tiraban al convoy con cables de acero de 10 metros de longitud, más o menos, fijos sobre una plataforma o plato que jugaba en 180° ubicada desde el centro de la embarcación hacia la popa, enganchados en un ojo acerado. Luego el cable de acero se conectaba con la boza, cable de cáñamo trenzado de 8 a 10 pulgadas de diámetro, también mediante un ojo metálico, de unos 20 metros de largo, de modo que tirada al convoy completo y entre cada falucho o lanchón cuerdas de acero. Al final del convoy iba un lanchero, en la última embarcación de carga(falucho o lanchón), manejando el timón, con el fin de darle la dirección correcta al convoy. Cualquier persona no podía intervenir en esas maniobras, puesto que se requería experiencia y pericia para armar el convoy, navegar y desacoplar faluchos o lanchones(o "lanchas", como les llamábamos también siendo niños o jóvenes), atracando con ellos a los muelles o al costado de los barcos de altamar. Era romántico y todavía lo es, ver navegando a los remolcadores con el convoy y escuchar sus sirenas o bocinas características. Nosotros, las 500 personas o más que habitábamos el Islote Haverbeck hasta el 22 de mayo de 1960, ubicábamos perfectamente a cada remolcador, tanto por el sonido de sus máquinas en la noche, como por sus bocinas. Los convoyes salían y llegaban en cualquier horario y era todo un tráfago de actividades marítimas donde veíamos, compartíamos y conocíamos a cada uno de los navegantes de los remolcadores.
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